Milonga del Apartao
Temblaban las paredes de la vieja tapera, En una noche de invierno, casi al oscurecer, Como arriando su dolor, era grande la tropa, Negros nubarrones, hacían estremecer.
Y allí entre sus paredes, tan solo con mis perros, Sintiendo la nostalgia de aquella soledad, Pensando en ciertas cosas, ingratas de este mundo, Como en un breve sueño me puse a meditar.
Así como sonseando, pensaba en estos hombres Que en un día de fiesta hablan de tradición... Sin ver sinceramente que al gaucho lo combaten, Llevados por el egoísmo, su envidia y su ambición.
Yo he visto algunos de ellos que suben a un escenario Con esa perspicacia que tienen para hablar, Empapan los pañuelos, llorando al gaucho muerto, Y al gaucho que anda vivo lo quieren terminar.
También dicen que ellos están para defenderos Que mientras tengan vida los van a defender, Pero si miran un gaucho liando una guitarra Muestran la infamia que hay en su proceder.
Y así puede advertirse sin ser muy entendido Que una vil mentira de un individuo audaz, Porque el gaucho defiende a veces lo que es suyo Pero también pudiendo ayuda a los de más.
Y entre aquellas paredes desechas y derruidas Llevado por la impotencia pensé y quise decir. Cuanto vale en la vida a veces una mentira Cuando se tiene la suerte para poder mentir.
De pronto un refucilo que entro por una hendija Disipo las tinieblas de aquella soledad, Sintiendo que decía la vos de mi conciencia Que siempre el mejor precio lo tiene la verdad.
Pero un fuerte trueno que hizo temblar la tierra Hoy una voz burlona volviéndome a decir, Tiene paciencia hermano el mundo esta pata arriba A vos te toca esto por no saber mentir.
Y yo sin inmutarme le conteste sonriendo Que mientras no haya un precio legal para mi verdad, Me seguiré arrastrando con mis perros y mis pingos, De tapera en tapera pero mentir jamás...
¡Después de sentir un tremendo deseo de gritarlo! Que sean los escenarios de toda fiesta gaucha Llevada por el hombre que tiene que subir, A esta vieja tapera a punto de derrumbarse Quien sabe cuantos versos tendrían que venir.