Alma em Verso
Poesia

El remate

Osiris Rodríguez Castillos

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castilhos rodrigues

El remate

Falta el aire y sobran moscas, este domingo de enero. El sol fríe las chicharras. Duerme un matungo azulejo. Algunos pollos con árganas están de picos abiertos. En los charquitos de sombra hay unas guachas bebiendo. Por los caminos calientes pasa la siesta en su lerdo.

Ojos azules de cardos curiosean desde lejos y asoman por las goteras ojos azules de cielo. Todo es dulce de tan pobre... Junto al rancho de estanteo que está con los cuatro codos deshilachados de tiempo, subasta un rematador las pilchas de un criollo viejo. Hay muchos interesaos, son vecinos, todos ellos, muchachos que hasta hace poco le llamaban el agüelo. Recostao en el palenque, los mira tristón el viejo. ¡Han ido a comprar barato cosas que no tienen precio! Y piensa con amargura: Ya no da criollos el tiempo... - ¿Qué vale este par de espuelas? Y las rodajas de fierro son como dos lagrimones que llorasen por su dueño. Con éllas salió a ganar, hace ya muchos inviernos, la novia en un bagual blanco, la vida en un bagual negro. Los mozos suben la oferta: - Doy 10, 15, 20 pesos... ¡Disputan como caranchos el corazón del abuelo! Al escucharlos, se pone rojo de vergüenza el ceibo. - Son suyas las nazarenas, dice a uno el martillero. Le han vendido las lloronas... hoy, por disgracia... hoy tan luego que en el palenque la vida ató su bagual más negro. Y piensa con amargura: Ya no da criollos el tiempo... Sacan a la venta un poncho donde garúan los flecos, para mojarle los ojos al que se lo lleve puesto; tiene la boca zurcida y lo gastó tanto el tiempo que al trasluz del calamaco se ve la historia del dueño. ¡Guampas, chuzas y facones, lo cribaron d'entestecos, pero su filosofía siempre le puso remiendos: de día, con un celeste; de noche, con un lucero. - Yo pago por esa pilcha tuita la plata que tengo. - Subo una onza la oferta: si no hay quien de más, lo quemo. Entonces cae el martillo en lo duro del silencio; y allí cerca, el gaucho viejo está temblando de frío, en una tarde de enero. Y piensa con amargura: Ya no da criollos el tiempo... Así pierde en la bajada lo que ganó en el repecho: una a una las ovejas, pilcha por pilcha el apero. Quisiera salvar del lote su mancarrón azulejo pa' que lo agarre la noche en un caballo estrellero; no tiene más que uno... ¡Y se lo quema el martillero! Allí termina el remate; cobró su cuenta el pulpero. Ahura sí, al verlo de a pie, tan amargao, tan desecho, todos los rumbos arrollan los lazos de los senderos y están esperando al viejo; en cuanto quiera salir, lo van a dar contra el suelo. Entonces aquellos mozos se acercan a defenderlo. El más ladino le dice, entre temblón y risueño: - ¡Todos compramos sus pilchas, pa' salvárselas, agüelo! - Aquí tiene sus espuelas. - Aquí tiene su azulejo. Uno le trae en los brazos, igual que a un niño, el apero. Y otro le entibia las manos con aquel poncho de flecos. Y otro que no compró nada, le estampa en la frente un beso. ¡Porque sigue dando criollos, muy lindos criollos el tiempo!

Ele termina fora

Falta ar e eles têm moscas mais que suficiente, este domingo de janeiro. O sol frita as cigarras. Um azulejo de matungo dorme. Algumas galinhas com árganas eles são de picos abertos. Nas poças de sombra há algum guachas bebendo. Para as estradas quentes passa o cochilo dentro o deles/delas entorpeça um.

Olhos azuis de cardos eles bisbilhotam longe de e eles se aparecem para os vazamentos olhos azuis de céu. Tudo é doce de tão pobre... Próximo à fazenda de estanteo que está com os quatro cotovelos desfiado de tempo, leiloa um leiloeiro o pilchas de um Crioulo velho. Há muitos você interesse você, eles são vizinhos, tudo eles, meninos que até recentemente eles o chamaram o a pessoa dilui isto. Recostao na cerca, o tristón de pontaria o velho. Eles terão comprado barato cosa que eles não têm preço! E he/she pensa com amargura: He/she já não dá para o Crioulo o tempo... - O que é este par de valor de esporas? E as fatias férreas eles são como dois lagrimones isso chora para o dono deles/delas. Com éllas partiu para ganhar, já muitos invernos atrás, a namorada em um bagual branco, a vida em um bagual preto. Os garçons sobem a oferta: - Eu dou 10, 15, 20 pesos... Eles disputam como caranchos o coração do avô! Ao os escutar, fica vermelho de vergonha o ceibo. - Eles são o dele o nazarenas, he/she conta a um o leiloeiro. Os chorões o venderam... hoje, para disgracia... hoje tão então que na cerca a vida amarrou seu bagual mais preto. E he/she pensa com amargura: He/she já não dá para o Crioulo o tempo... Eles tiram um poncho à venda onde garúan as franjas, o molhar os olhos para o que usa isto a ele; he/she tem a boca reparada e gastou isto o tempo tanto que para o trasluz do calamaco deixe a história do dono. Guampas, chuzas e facones, eles peneiraram isto d'entestecos, mas a filosofia deles/delas sempre o pôs remendos: de dia, com um celestial; à noite, com uma Vênus. - Eu pago por aquele pilcha tuita a prata que eu tenho. - Eu subo uma onça a oferta: se não houver quem de mais, eu queimo isto. Então he/she cai o martelo no duro do silêncio; e lá fecha, o gaucho velho está tremendo de resfriado, em uma tarde de janeiro. E he/she pensa com amargura: He/she já não dá para o Crioulo o tempo... Perde deste modo no declive o que ganhou na inclinação: um para um a ovelha, pilcha para pilcha a ferramenta de fazenda. He/she quis economizar do lote o mancarrón deles/delas ladrilham pa' que agarra isto a noite em um estrellero de cavalo; he/she não tem mais que um... E he/she queima isto o leiloeiro! Lá termina o fora o que termina; carregou a conta deles/delas o pulpero. Ahura sim, ao ver isto a pé de, assim amargao, assim desperdice, todo o rolo de direções os nós dos caminhos e eles estão esperando ao velho; assim que he/she queira partir, eles darão isto contra o chão. Então esses garçons eles vêm mais íntimos para defender isto. O mais cuidadoso lhe fala, entre temblón e sorrindo: - Nós toda a compra o pilchas deles/delas, pa' para os sobreviver, dilua! - Aqui he/she tem as esporas deles/delas. - Aqui he/she tem o azulejo deles/delas. A pessoa o traz nos braços, igual a para um menino, a ferramenta de fazenda. E outro o esfria as mãos com aquele poncho de franjas. E outro que não comprou nada, o estampa na testa um beijo. Porque continua dando o Crioulo, muito bonitos Crioulos o tempo!

Crédito da fonte: Osiris